Hogar
Leí que una forma de definir la palabra hogar es: el lugar donde se enciende el fuego. Me gusta imaginar que todo empezó con ese primer fuego que encendimos en este lugar y que a medida que fuimos construyendo nuestra casa lo fuimos conteniendo en su interior. Construir esta casa fue volver a conectar con algo antiguo que pienso hemos ido perdiendo. Esa capacidad casi animal de crear nuestro propio refugio. Usar tu cuerpo, tus sentidos y tu imaginación para generar esta separación sutil entre un adentro y un afuera. La relación con el lugar fue cambiando a medida que pasaba el tiempo y la casa se iba levantado. Las primeras noches tuve miedo y el fuego encendido me hacia sentir más seguro. Las paredes, el techo, las ventanas hicieron que ese miedo a la oscuridad de la noche y la soledad del cerro fuera cada vez siendo más pequeño. La puerta y la llave, tan significativos. Es increíble como algo tan pequeño y corriente como una llave puede cambiar el sentir de habitar en un lugar. Ya teníamos un hogar. Es una casa pequeña que diseñamos con mi hermano Ignacio. Tiene una estructura de madera y está revestida con barro del cerro por dentro y con madera quemada por fuera. Muchas personas nos ayudaron a construirla y estaremos siempre agradecidxs con todxs ellxs. Sigue construyéndose y probablemente nunca termine de construirse, la casa está viva y nos avisa cuando viene el viento del norte.