Agüita de Canelo
Nunca imaginamos encontrar un lugar como éste. En una de las salidas a caminar vimos un pequeño sendero que nos adentró hacia el bosque. A medida que avanzábamos todo empezó a volverse cada vez más húmedo hasta que el bosque se abrió sólo un poquito, como si estuviera recibiéndonos o entre abriendo sus puertas secretas, pero sólo un poquito para que nadie más descubriera lo que había ahí. Entramos con cuidado y en silencio como cuando se entra a la casa de alguien, que no conoces, por primera vez. Existía realmente esa sensación de estar pasando de un afuera hacia un adentro, como atravesando un portal invisible. Por primera vez vimos agua corriendo cerro abajo, parecía nacer de un árbol antiguo, era un Canelo.